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Verónica González Bonet: «Mi compromiso es con las personas que confían en mí para visibilizar sus historias»

Por Gustavo Billarruel

Hay fechas que invitan a celebrar y otras que también obligan a detenerse a pensar.

Cada 7 de junio recordamos el Día del Periodista, una profesión necesaria para la vida democrática, aunque muchas veces incomode, sea cuestionada o quede expuesta a miradas que intentan reducir su valor. Sin embargo, sigue siendo una herramienta fundamental para acercar historias, hacer preguntas y ayudar a comprender un poco mejor la realidad que nos rodea.

En ese contexto pensé en la reconocida periodista Verónica González Bonet. No solamente por su trayectoria, sino también por la forma en que construyó su camino dentro del periodismo. A través de los años contó historias, abordó temas complejos y sostuvo una mirada comprometida con los derechos humanos y con aquellas voces que no siempre encuentran espacio en los grandes titulares.

En este Día del Periodista quise conversar con ella sobre el oficio, los desafíos, los aprendizajes y las convicciones que permanecen cuando se apagan las cámaras, terminan las coberturas y sólo queda la certeza de que detrás de cada noticia hay personas e historias que merecen ser escuchadas.

—Cuando mirás tu recorrido profesional, ¿Cuáles sentís que fueron los momentos que marcaron tu camino y te ayudaron a convertirte en la periodista que sos hoy?

Me cuesta identificar momentos. Creo que todo el recorrido fue aportando a que sea quien soy, incluso mi etapa previa vinculada a la informática, ya que estudié la Licenciatura en Informática antes de dedicarme al periodismo.

De todos modos, trataré de identificar algunos hitos. Un momento clave fue cuando Raúl Dellatorre, que en ese momento era gerente de Noticias, dijo que yo tenía que tener una columna. Posteriormente, el 24 de diciembre de 2009 hice mi primera prueba de cámara. Les gustó mucho. Recuerdo que Cecilia Laratro, una grande, me preguntó si ya había trabajado frente a cámara. Me emocionó.

Otro momento importante fue cuando pude comenzar a salir a hacer notas en la calle. Eso siempre me generó una enorme satisfacción e, incluso, a partir de 2016 comencé a realizar coberturas de información general. En un momento dejé de poder hacerlas por una imposición y eso me afectó profundamente, porque representaban un desafío profesional y, para mí, una forma concreta de participación en igualdad de condiciones.

Pude entrevistar al Equipo Argentino de Antropología Forense, a las Premio Nobel Rigoberta Menchú y Shirin Ebadi, a familiares de los tripulantes del submarino ARA San Juan, trabajar sobre la identificación de la víctima 85 del atentado a la AMIA, dialogar con descendientes de próceres en el Cementerio de la Recoleta y realizar informes sobre salud, educación, niñez, violencia de género y distintas problemáticas sociales.

También fueron muy significativos los reconocimientos recibidos, la invitación al Foro Social de Discapacidad y Derechos Humanos en Ginebra, en 2017, y los momentos difíciles en los que mi trabajo no fue valorado como esperaba o cuando algunos espacios dejaron de estar al aire.

Los desafíos del oficio

—El periodismo implica investigar, entrevistar, acceder a información y desenvolverse en escenarios muy diversos. Desde tu experiencia, ¿qué barreras encontraste a lo largo de tu trayectoria profesional y qué aprendizajes te dejaron esos desafíos?

Muchas cuestiones las fuimos resolviendo junto a mis compañeros, con quienes construí una relación hermosa. Salir a la calle a hacer notas implicaba ir tomada del brazo del camarógrafo o del asistente de cámara. Durante las coberturas me orientaban sobre cómo ubicar el micrófono y también me describían las imágenes que registraban para que pudiera considerarlas durante el proceso de edición.

Al principio seleccionaba los testimonios junto a una productora. Con el tiempo pude hacerlo de manera autónoma desde mi computadora, armando los guiones para los editores.

Con las personas entrevistadas casi nunca encontré resistencia. Recuerdo solamente una situación con un reconocido jurista que nunca logró relajarse durante la entrevista. En general, las reacciones fueron positivas.

También existieron barreras vinculadas a cuestiones actitudinales que nunca logré superar. Algunas de ellas provinieron de personas con capacidad de decisión dentro de los espacios de trabajo y terminaron influyendo en decisiones importantes de mi recorrido profesional.

Barreras actitudinales de personas con capacidad de decisión influyeron en mi carrera profesional.

Periodismo y derechos humanos

—Muchas de las historias que contaste estuvieron atravesadas por los derechos humanos, la diversidad y la participación social. ¿Qué papel creés que tiene el periodismo en la construcción de una sociedad más justa e igualitaria?

Creo que quienes ejercemos el periodismo tenemos la responsabilidad de manejar la información con cuidado. Debemos pensar cuándo corresponde difundir un hecho, de qué manera hacerlo y cómo entrevistar sin caer en la victimización.

Nuestro rol tiene que ver con amplificar voces, brindar información de calidad, investigar y evitar estereotipos. Esa responsabilidad sigue siendo central para una profesión que trabaja todos los días con personas y con historias reales.

Nuestro rol como periodistas tiene que ver con amplificar voces, brindar información de calidad, investigar y evitar estereotipos.

—Desde una mirada interseccional que cruza discapacidad, género y comunicación, ¿qué transformaciones observaste en los medios durante estos años y cuáles considerás que siguen siendo las principales deudas pendientes?

Esta pregunta tendría una respuesta diferente si la hubiera contestado algunos años atrás. Creo que todavía persisten muchos prejuicios y estereotipos sobre las mujeres y, especialmente, sobre las mujeres con discapacidad.

Además, considero que en los últimos años se produjeron retrocesos importantes en materia de derechos. Se intenta instalar una mirada que desconoce desigualdades que siguen siendo evidentes en la vida cotidiana.

Todavía existen cuestionamientos sobre la capacidad de las mujeres con discapacidad para tomar decisiones sobre sus vidas, ejercer cuidados o acceder a oportunidades laborales en igualdad de condiciones. Son deudas que continúan vigentes.

Las historias que dejan huella

—En todos estos años de trabajo, ¿hubo alguna cobertura, entrevista o historia que te haya conmovido especialmente y que todavía conserve un lugar importante en tu memoria?

Sí. La historia que más me conmovió fue la de una joven con discapacidad intelectual y en situación de pobreza a quien la Justicia alejó de su hijo. Me marcó profundamente porque el niño tenía una edad similar a la de mis gemelos en aquel momento.

También me impactaron muchas otras coberturas: situaciones judiciales atravesadas por acusaciones injustas de maternidad, la muerte de jóvenes en instituciones psiquiátricas, historias de abuso, denuncias de mala praxis y numerosos casos donde el dolor convivía con la búsqueda de justicia. Son historias que dejaron marcas imborrables. Mi compromiso mayor es con las personas que confiaron en mí para visibilizar sus historias.

El valor de escuchar

—El periodismo suele estar asociado a la búsqueda de respuestas, pero también a la capacidad de escuchar. ¿Qué aprendiste de las personas que entrevistaste y de las historias que tuvieron la confianza de compartir con vos?

Aprendí a tener paciencia, a respetar los silencios, a reformular preguntas cuando era necesario y a mejorar mi manera de comunicar. También aprendí a intentar dar lo mejor en cada trabajo, independientemente de la temática o de las circunstancias que rodearan la cobertura.

Todavía existen cuestionamientos sobre la capacidad de las mujeres con discapacidad para tomar decisiones.

El periodismo frente a los nuevos desafíos

—Vivimos un tiempo de profundos cambios en la comunicación y en los medios. ¿Cómo imaginás el periodismo del futuro y qué valores considerás que deberían mantenerse intactos más allá de los avances tecnológicos y las transformaciones del oficio?

Creo que lo esencial es no perder la responsabilidad de verificar la información, respetar a quienes entrevistamos y también a quienes consumen nuestros contenidos.

Espero que las nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial, continúen siendo herramientas que ayuden a potenciar el trabajo periodístico y faciliten el acceso a la información para quienes muchas veces encuentran barreras para acceder a determinados contenidos.

—En este Día del Periodista, ¿qué significa para vos esta profesión y qué sentís que te dio el periodismo, tanto en tu vida profesional como en tu desarrollo personal?

Ser periodista es un orgullo. Es una profesión que me desafía y que espero sinceramente poder seguir ejerciendo. Justamente este Día del Periodista me encuentra fuera de la TV Pública y con incertidumbre respecto de mi futuro laboral. Aun así, sigo valorando profundamente todo lo que esta profesión me dio.

Me permitió conocer personas valiosas, contar historias que muchas veces no encuentran espacio en los medios, compartir emociones con mis hijos cuando me veían trabajar y sentir el orgullo de mi familia por cada paso recorrido. Espero que el periodismo siga regalándome desafíos, aprendizajes y nuevas historias por contar.

Ser periodista es un orgullo. Es una profesión que me desafía y que espero sinceramente poder seguir ejerciendo.

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