Cada año, el 22 de octubre se celebra el Día Internacional de la Concientización sobre la Tartamudez, una jornada cuyo propósito es visibilizar, sensibilizar y promover la inclusión de las personas que tartamudean o presentan disfluencia en el habla.
¿De qué hablamos cuando decimos “tartamudez”?
La tartamudez es un trastorno de la fluidez del habla de origen neurológico, que se manifiesta mediante interrupciones involuntarias en el habla — como bloqueos, repeticiones o prolongaciones — que afectan la forma en que la persona habla, pero no su capacidad cognitiva o inteligencia.
La “disfluencia del habla” es un término más general que abarca cualquier interrupción en el ritmo o flujo del habla, mientras que la tartamudez es un tipo específico de disfluencia.
Origen y reconocimiento de la fecha
Esta fecha fue reconocida oficialmente por la UNESCO en 2015, sumando respaldo internacional a la causa.
Organizaciones como la International Stuttering Association (ISA) y la World Stuttering Network (WSN) han sido promotoras activas del día y de acciones de sensibilización.
En 1998, la International Stammering Association (ISAD) estableció el 22 de octubre como día de conciencia del tartamudeo, con el fin de eliminar la discriminación y fomentar la inclusión.
¿Por qué es importante este día?
1. Visibilizar: Mucha gente que tartamudea puede vivir la experiencia en silencio o sentirse limitada para expresarse públicamente. El día ayuda a mostrar que la tartamudez no define a la persona, sólo es una forma particular de hablar.
2. Educar: Hay muchos mitos sobre la tartamudez —por ejemplo, que está ligada a la falta de inteligencia o que es “puro nerviosismo”— y esta jornada contribuye a difundir información correcta.
3. Promover inclusión: Hablar de accesibilidad comunicativa, de entornos que permiten que todas las personas se expresen sin sentirse juzgadas o limitadas por la manera en que lo hacen.
4. Empoderar a quienes tartamudean: Mostrar ejemplos reales de personas exitosas que tartamudean ayuda a derribar barreras mentales y sociales.
Testimonio de ejemplo
El artículo menciona el caso del arquero Rodrigo Rey, quien comparte su experiencia con la tartamudez y señala que nunca la consideró un impedimento para su vida profesional y personal. Su frase resume muy bien la filosofía que impulsa este día:
“Cada voz brille a su manera, que se haga escuchar porque lo que importa es el contenido de lo que se dice y no el cómo se lo dice”.
Este tipo de testimonio visibiliza tanto la condición como la posibilidad de superarla o de convivir con ella de forma plena.
¿Cómo participar y qué se puede hacer?
Compartir en redes sociales, en centros educativos o laborales información sobre la tartamudez: qué es, mitos, cómo acompañar a quienes tartamudean.
Fomentar espacios de diálogo y escucha activa: permitir pausas, no presionar al otro a hablar rápido, valorar lo que se dice más que cómo se dice.
Incluir la perspectiva de la diversidad en la comunicación: reconocer que hay diferentes formas de hablar y que cada una es válida.
En los entornos escolares o laborales, considerar adaptaciones cuando sean necesarias: por ejemplo, tiempos más amplios para hablar, evitar interrupciones, valorar la contribución, no sólo la fluidez.
Apoyar o conectarse con asociaciones locales o internacionales que trabajan con la tartamudez para conocer recursos, grupos de apoyo, terapias, etc.

