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El País

Inundaciones en el Litoral: familias afectadas, crecida de los ríos y la avanzada del niño. 

La emergencia hídrica golpea principalmente a Chaco y Corrientes, donde miles de familias debieron abandonar sus hogares por el avance del agua. En Santa Fe y Misiones también se registran complicaciones. Los organismos de monitoreo advierten que podrían producirse nuevas crecidas durante los primeros días de noviembre.

El avance del agua mantiene en emergencia a distintas localidades del Litoral argentino. La crecida de los ríos Paraná y Uruguay, sumada a las intensas precipitaciones registradas en la región, provocó inundaciones, daños materiales y el desplazamiento de miles de personas que debieron abandonar sus viviendas.

De acuerdo con los últimos relevamientos difundidos entre el 28 y el 30 de octubre, Chaco registra 2.221 personas evacuadas o autoevacuadas, mientras que en Corrientes alrededor de 1.500 personas resultaron afectadas por la creciente. En ambas provincias continúan los operativos de asistencia y prevención.

Chaco una de las provincias más afectadas

El escenario más complejo se concentra en Chaco, donde cerca de 600 familias debieron dejar sus hogares. Puerto Vilelas, en las inmediaciones de Resistencia, es una de las localidades más castigadas por el avance del agua.

Allí se contabilizaron alrededor de 1.300 personas afectadas, entre evacuadas y autoevacuadas. La situación también alcanza a Barranqueras e Isla del Cerrito, donde las autoridades mantienen dispositivos de asistencia y seguimiento de las zonas inundadas.

Las consecuencias no se limitan a las viviendas. Numerosos vecinos permanecen en sectores comprometidos para proteger sus pertenencias y animales, mientras organizaciones comunitarias participan en tareas de rescate y asistencia.

Corrientes también sufre las consecuencias

En Corrientes, la creciente del Paraná obligó a alrededor de 1.500 personas a abandonar sus hogares, entre evacuados y autoevacuados.

Isla Apipé, Itatí y Paso de la Patria se encuentran entre las localidades más comprometidas. También se registran dificultades en Bella Vista y Goya, mientras que la crecida del río Uruguay mantiene en alerta a Paso de los Libres.

Las autoridades provinciales continúan monitoreando los niveles de los cursos de agua y coordinando acciones para atender a las familias afectadas.

Santa Fe y Misiones bajo vigilancia

La emergencia también genera preocupación en Santa Fe, donde distintas localidades ribereñas permanecen bajo monitoreo por el avance del Paraná.

Vuelta del Paraguayo, Colastiné Norte y Colastiné Sur son algunos de los sectores donde se sigue de cerca la evolución del agua. En Colastiné Norte, varias familias debieron abandonar sus viviendas ante el avance de la creciente.

En Misiones, las precipitaciones y las variaciones en los niveles de los ríos también provocaron complicaciones, con daños en viviendas, caminos y puentes en distintos puntos de la provincia.

El pronóstico mantiene la alerta hasta noviembre

La evolución de los ríos durante las próximas jornadas será determinante para conocer el alcance de la emergencia. Los informes del Instituto Nacional del Agua anticiparon que, después de un período de relativa estabilidad y posibles descensos, podrían registrarse nuevos repuntes en distintos tramos de la cuenca.

Las previsiones también advierten sobre precipitaciones superiores a los valores habituales para esta época del año durante los primeros días de noviembre. A esto se suma el aporte de agua de otros cursos de la cuenca, entre ellos los ríos Iguazú y Paraguay, además de los cambios en los caudales erogados por la represa de Itaipú.

El fenómeno de El Niño se caracteriza por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial y puede modificar los patrones de precipitaciones en distintas regiones de Sudamérica. En la cuenca del Paraná, estas condiciones pueden favorecer lluvias abundantes y contribuir a escenarios de crecidas, aunque la evolución de los ríos también depende de otros factores hidrológicos y meteorológicos.

Detrás de cada cifra hay familias que esperan

La emergencia vuelve a exponer la vulnerabilidad de numerosas comunidades que viven a la vera de los ríos y que enfrentan las consecuencias de cada creciente. Para muchas familias, abandonar sus hogares significa dejar atrás pertenencias, herramientas de trabajo y años de esfuerzo.

Mientras continúan los operativos de asistencia y prevención, miles de personas esperan que el agua retroceda para poder regresar a sus viviendas. Sin embargo, las perspectivas meteorológicas e hidrológicas mantienen la preocupación en una región donde la evolución de los ríos seguirá siendo determinante durante las próximas semanas.

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