Por Luis Emanuel Cecchini
Detrás de cada emprendimiento hay una historia de esfuerzo, decisiones valientes y constancia. Guapas es mucho más que un centro de estética: es el resultado de casi dos décadas de trabajo, formación y perseverancia.
Conversamos con su creadora, Natalia Parajón, quien repasó los comienzos, los desafíos y lo que significa hoy sostener un proyecto propio en un mercado muy competitivo.
¿Cómo fueron los orígenes de Guapas?
—Me recibí de esteticista en 2006, en Río Cuarto. Ahí empecé a formarme y a trabajar en distintos centros de estéticas, en una peluquería y en un centro de depilación. Fueron años de aprendizaje intenso.
En 2009 me vine a vivir a Villa María. Nací en Villa María, pero viví por varios años en Río Cuarto, por razones familiares. Durante un tiempo trabajé a domicilio, pero sentí que necesitaba algo más estable. Entonces decidí abrir mi propio espacio.
Al principio llevaba mi nombre y apellido. Con el tiempo entendí que necesitaba una identidad más fuerte, algo que representara mejor la esencia del lugar. Así nació Guapas, que en Septiembre cumplirá 12 años con ese nombre y ya tiene un espacio propio, consolidado y con una impronta bien definida.

—¿Qué servicios ofrece Guapas?
—Guapas brinda servicios pensados para el bienestar integral de las personas. Desde masajes relajantes, hasta masajes reductores, manicuría, pedicuría, depilación tradicional con cera, maquillaje, belleza de cejas y pestañas, tratamientos faciales, que van desde limpiezas simples hasta tratamientos anti-acné y anti-age, entre otros.
—¿Qué es lo mejor y lo más difícil de ser emprendedora?
—Lo mejor es hacer lo que a uno le gusta. En mi caso, dedicarme a la estética y manejar mis propios tiempos. Ser mi propia jefa me da libertad para organizarme y crecer a mi ritmo.
Lo más difícil es la competencia. Hay muchas propuestas y uno tiene que diferenciarse. No alcanza con ofrecer un servicio: hay que construir confianza y calidad todos los días.
—¿Qué distingue a Guapas del resto?
—Es un espacio pequeño y personalizado. No es una estética masiva. Me tomo el tiempo de estar con cada clienta o cliente, acompañarlos en su momento de relax y bienestar. Apunto a brindar un servicio cuidado.
La atención cercana es la base. Acá la experiencia es tan importante como el tratamiento. Trabajo con mucho profesionalismo, pero también con mucho amor y respeto.
—¿Cuáles son los servicios más solicitados?
—Los masajes descontracturantes son los que más salen. Muchas personas vienen por varias sesiones para aliviar tensiones. La camilla podría contar miles de historias (risa). También tienen mucha demanda las limpiezas y tratamientos faciales.
—¿Qué es lo que más disfrutás hacer hoy?
—El masaje relajante me encanta, pero el maquillaje es una de mis grandes pasiones. Soy maquilladora profesional además de esteticista, cosmetóloga y asesora de imagen, y cuando maquillo siento que combino técnica y creatividad.
También me encanta compartir lo que sé y lo que hago: dar talleres de automaquillaje, charlas, vivos por las redes sociales.

—¿Qué significa Guapas en tu vida?
—Es un recorrido enorme. Desde aquella chica que se recibió en 2006 hasta la mujer que soy hoy. Es crecimiento, aprendizaje permanente y constancia. Es luchar todos los días por vivir de lo que me gusta.
Construcción paso a paso
En tiempos donde emprender no es sencillo, la historia de Natalia y Guapas muestra que la identidad, la perseverancia y la atención personalizada siguen siendo claves.
Más que un local de estética, es el reflejo de una trayectoria construida paso a paso, con trabajo sostenido y vocación.


