Escribe: Luis Emanuel Cecchini
Resulta difícil explicar lo que me pasa con la llegada de Javier Milei a la presidencia de la nación. Es una mezcla de sensaciones, claramente dominada por el miedo, la ira, la angustia y la incertidumbre.
Puedo entender que la gente esté cansada de la situación económica. Puedo comprender que la sociedad se haya hartado de ciertos desmanejos y de situaciones de corrupción o abuso de poder.
Pero no puedo asimilar que otra vez el pueblo haya optado por la derecha más repugnante y por personajes tan nefastos.
No puedo creer que la gente piense que Milei y sus aliados son lo nuevo, cuando detrás de él están Mauricio Macri y Patricia Bulrich. Cuando son los mismos actores que ya gobernaron el país y lo estrellaron.

No me cabe en la cabeza que otra vez estén en el poder personas que reivindican la dictadura, que sienten asco por la gente, que hablan de mogólicos y limitados mentales para referirse a las personas con discapacidad.
No puedo creer que el peronismo/kirchnerismo no haya hecho un mea culpa y hayan permitido que este gente venga a llevarse todo puesto de nuevo.
No son lo nuevo, ya los conocemos. Vienen a hundirnos más en la pobreza, a profundizar las brechas sociales, educativas y culturales. Vienen a sacarnos derechos y a entregarles todo al mercado y sus manos bien visibles.
Son verdugos disfrazados de rockeros, son siniestros que parecen blanditos, son lo más oscuro, simulando ser esperanza, son hijos de la peor casta devenidos en chicos anti-sistema, son el futuro repitiendo al pasado.

