El Mensajero
Entrevistas

Gerardo Russo: “La inmigración nos hizo una sociedad más plural y diversa”

Por Eva Pathenay

Villa María se construyó, en buena medida, con el aporte de quienes llegaron desde distintos lugares del mundo y dejaron su huella en la identidad de la ciudad.

En el marco del Día del Inmigrante, que se conmemora cada 4 de septiembre, El Mensajero VM dialogó con el historiador Gerardo Russo sobre la inmigración y su impacto en Villa María.

Una ciudad nacida de múltiples culturas

—¿Qué importancia tuvo la inmigración en el nacimiento de Villa María?

Nuestro comienzo como localidad, al igual que el de otros pueblos de la región denominada pampa gringa está asociado a la presencia de inmigrantes, fuertemente vinculado al tendido del ferrocarril y al desarrollo del modelo agro-exportador que imperó en el país entre 1880 y 1930.

No obstante, siempre es bueno recordar, como dice el historiador Jesús Chirino, “que esta zona fue territorio fronterizo de la influencia de diferentes culturas” y no solo de “lo gringo”. En ella conviven el universo nativo, europeo, afro y asiático.

En ese marco, debemos destacar la llegada de vascos que provenían de Euskadi españoles de la zona de Galicia y Baleares. También los hubo italianos de la zona del Piamonte, de la región del Friuli y de Lombardía, Sirio-libaneses, judíos que provinieron del sur de España y del norte y este de Europa. Los hubo Chinos llegados para trabajar en el tendido de las vías ferroviarias. Es decir, que Villa María se fue conformando como una comarca cosmopolita.

Las comunidades que dejaron su huella

—¿Qué comunidades de inmigrantes dejaron huella más profunda en la identidad de nuestra ciudad?

Si bien los italianos y españoles fueron los más numerosos durante la primera oleada inmigratoria y quienes tempranamente organizaron sus comunidades mediante asociaciones -Españoles, Vascos, Italianos, Piamonteses-, la inmigración ha dejado una huella profunda que puede percibirse cada día en nuestra ciudad.

Todas las colectividades se muestran hoy muy activas, promoviendo y difundiendo sus valores, su idiosincrasia y cultura.

De la inmigración europea a las nuevas comunidades

—¿Qué diferencia encuentra entre la inmigración que recibió Villa María en sus primeros años y los procesos migratorios que atraviesa la ciudad actualmente?

Hacia fines del siglo XX, el flujo ultramarino europeo cesó por completo y fue reemplazado por la migración de países hermanos, fuertemente atraída por el empleo en la construcción, el comercio y la producción hortícola.

La comunidad Boliviana de transformó en una de las corrientes más numerosas de las últimas décadas, dinamizando el cinturón verde de frutas y verduras de nuestra localidad y la vecina Villa Nueva.

Aunque en los últimos años se han concentrado también en él comercio de indumentaria.

Más recientemente se ha asentado en la ciudad las comunidades Paraguaya y Peruana, a las que se le sumaron últimamente Senegaleses y Venezolanos. Todos ellos, lo han hecho, al igual que los contingentes que llegaron en el siglo XIX, en búsqueda de mejores condiciones de vida.

El impacto en la ciudad

—¿Como está impactando hoy la llegada de personas de otros países y de otras provincias en la vida social, cultural y económica de Villa María?

El impacto es enorme, aunque muchas veces no lo notemos. Desde el punto de vista demográfico significa una ciudad más numerosa y probablemente más extendida en el territorio. Ello requiere pensar la ciudad con servicios como agua, gas, cloacas, etc, en zonas que no tienen estas condiciones de urbanización.

Esto que en principio puede presentarse como un inconveniente, promueve sin embargo una mayor actividad económica. A ello hay que sumarle la propia actividad laboral y económica de quienes han llegado, los oficios a los que se dedican, etc.

Del mismo modo, la llegada de inmigrantes provoca cambios positivos en la vida social y cultural de la ciudad. Quienes llegan traen consigo su cultura, sus costumbres, su forma de hacer las cosas y eso enriquece, diversifica, amplía nuestra percepción sobre las cosas.

Sin embargo, el migrante a su vez debe adaptarse a una ciudad que tiene su propio ritmo, su propia dinámica, su manera de ser y eso, muchas veces, puede tensionar las relaciones que se establece entre las personas.

Una ciudad abierta y receptiva

—¿Villa María sigue siendo una ciudad abierta quienes llegan para buscar oportunidades, o cree que hoy existen nuevas dificultades para integrarse?

Entiendo que, en líneas generales, la ciudad sigue siendo una ciudad abierta y receptiva hacia quienes llegan buscando nuevas oportunidades laborales, educativas, sociales. Por ejemplo, no veo que haya impedimentos para el acceso a los servicios educativos o sanitarios de que dispone la ciudad. Tampoco obstáculos para manifestar libremente sus prácticas culturales.

No obstante, para poder aseverar sin lugar a dudas esta percepción, debería compenetrarme más en la cotidianidad de quienes han migrado en estos últimos años, conocer más lo que piensan, lo que sienten, lo que ven de la ciudad.

Sé que en algunos casos sigue existiendo manifestaciones de intolerancia hacia quienes han llegado recientemente de países hermanos. El racismo, la incomprensión, la intolerancia es un fenómeno que atraviesa a todas las sociedades en la actualidad.

Seguramente en la nuestra también anidan este tipo de manifestaciones.

Lo que la historia puede enseñar

—Desde su mirada como historiador, ¿que puede aprender la Villa María de hoy de aquella ciudad que también creció gracias a personas que llegaron desde otros lugares?

Precisamente eso, que la ciudad creció en buena medida gracias a quienes fueron llegando como inmigrantes a partir del siglo XIX. Que ello nos posibilitó ser una sociedad más plural y diversa. Que ese es el mayor activo que tenemos. Que quienes vienen, lo hacen buscando una mejor calidad de vida, que además, en su gran mayoría, traen sus sueños, su empuje, sus habilidades laborales, su deseo de progreso con equidad social, sus rasgos culturales. Y que eso es lo que nos hace ser mejores como sociedad, como personas.

Una ciudad construida por muchas culturas

La historia de Villa María muestra que la inmigración fue mucho más que un fenómeno del pasado: forma parte de la identidad de la ciudad y continúa transformándola en el presente.

En el Día del Inmigrante, la mirada del historiador Gerardo Russo recupera ese recorrido y pone en valor el aporte de quienes llegaron a Villa María con sus historias, sus culturas, su trabajo y sus sueños.

Una ciudad más plural y diversa también es una ciudad construida entre muchas historias.

Súmate a nuestro canal de WhatsApp

https://whatsapp.com/channel/0029VaHmbGaLI8YVRZZgwU1i

 

Te puede interesar