A los 70 años, Patricia Beatriz Cavallero sigue emprendiendo con la misma energía que cuando comenzó hace más de dos décadas. Cada fin de semana ofrece sus coloridas pulseras en la feria «Nuestras Manos», en la Costanera de Villa María.
Detrás de cada creación hay una historia de esfuerzo, trabajo y un profundo amor por la ciudad que eligió para vivir.
«Empecé porque había que salir adelante»
Patricia recuerda que sus primeros pasos como artesana estuvieron marcados por la necesidad.
—Hace unos 25 años empecé porque necesitaba comer. El hambre apretaba y había que hacer algo. Como sabía hacer muchas cosas manuales, arranqué con tejidos y después fui evolucionando hasta lo que hago hoy.
Actualmente se dedica a confeccionar pulseras artesanales con hilo encerado, cuentas de colores e iniciales personalizadas.
—Trabajo mucho para el público infantil. A los chicos les encanta llevar la inicial de su nombre. También hago diseños por encargo: de River, Boca, San Lorenzo, Racing o la Selección Argentina.
Con el furor por el Mundial, ya proyecta una nueva colección celeste y blanca.
Una presencia habitual en la Costanera
Quienes recorren la Costanera villamariense seguramente la han visto.
—Vendo en la feria «Nuestras Manos», que funciona cerca del Reloj de Sol. Es un espacio hermoso y la verdad es que me va muy bien. Vendo muchísimo, así que ahora estoy trabajando para reponer mercadería.
«Tengo 70 años jóvenes»
El pasado 3 de mayo celebró su cumpleaños número 70, aunque asegura que no los siente.
—Soy de Tauro y cumplí 70 años. Pero son 70 años jóvenes. No los aparento ni los siento. Me mantengo activa todo el tiempo.
Esa energía se refleja en su rutina diaria, siempre ocupada entre encargos, materiales y nuevas ideas para sus productos.
También participa de actividades culturales y es una persona muy involucrada en la vida social de la ciudad. Se la puede ver muy a menudo en la Medioteca o en su bici por la ciudad.
De Chaco a Villa María, pasando por muchos lugares
Aunque hoy se siente una villamariense más, Patricia nació en la provincia del Chaco.
—Mi papá era trasladado constantemente por trabajo. Vivimos en muchos lugares distintos. Siempre digo que somos cuatro hermanos y cada uno nació en una ciudad diferente.
Antes de llegar a Córdoba vivió en Tandil, provincia de Buenos Aires. El desembarco en Villa María se produjo hace más de tres décadas.
—Nos vinimos porque mi hermano iba a ser papá de mellizas y necesitaban ayuda. Mis padres vendieron la casa que teníamos en Tandil y nos instalamos acá.
«No nací en Villa María, pero la amo»
Aunque su documento diga otra cosa, Patricia asegura que Villa María es su ciudad.
—Hace más de 30 años que vivo acá. No soy villamariense de nacimiento, pero sí de corazón. Cuando escucho la zamba de Villa María se me pone la piel de gallina.
Y cuando le pregunté qué significa la ciudad para ella, la respuesta surgió sin dudar.
—Villa María es amor. La amo. Siempre digo que la quiero muchísimo. Es mi ciudad por adopción. Me encanta, con los mosquitos, el calor y todo lo demás.
Entre hilos, cuentas de colores y sonrisas de niños que buscan una pulsera personalizada, Patricia sigue construyendo cada día una historia que ya forma parte de la identidad de las ferias villamarienses.
A sus 70 años, continúa demostrando que emprender no tiene edad cuando se trabaja con pasión.

