Escribe en colaboración: Alicia Peressutti
Agostina Vega tenía sólo catorce años . Agostina Vega soñaba con un mar de globos y un oceáno de mariposas . En una noche helada y brutal los globos y las mariposas terminaron destruidos en diez mil pedazos. Femicidio, la palabra
El caso sacudió a Córdoba y sacudió al país . Quizás dejó de ser una foto más en un telgopor de una comisaría cuando habló el remisero. No sé. Pero sí sé que hay un antes y un después de Agostina. Con el correr de los días la noticia se diluye como el agua de los arroyitos de nuestra amada Córdoba . El mundial , Adorni que se fué , etc, etc.
Pero para nosotros y nosotras, las Ongs que cada día denunciamos que la trata y la explotación de personas no es sólo un triller de taquilla la noticia no murió. Wachitas , Barrelier y la mar en coche. Las testigos que dicen «me pedían el porcentaje», «vi como le pegaban a otra piba», «y claro que había menores». A gritos que alrededor de Agostina había mucho más que Barrelier.
Ojalá se investigue un poco y esta causa , más allá de la posible condena al presunto femicida, desentrañe los entramados de las redes que quizás tenga nudos en los barrabravas de un club, en los bailes de cuarteto de otro club y demás. Las cámaras se van a apagar, los micrófonos silenciar y ahí sólo quedaremos las organizaciones que molestamos y molestamos como una gota de agua que perfora la piedra. Pidiendo, rogando , suplicando, lo que a veces nos parece utópico: «que vayan por explotadores y tratantes».
Este pedido incesante nos costó hasta la detención. Bendita detención. No hay neutralidad posible cuando hablamos de trata, o estás del lado de las víctimas o estás del lado de los tratantes y opresores. De que lado estás?
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