El 4 de octubre de 1965, el papa Pablo VI pronunció un discurso ante la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York. Fue la primera vez que un pontífice hablaba ante la ONU, y lo hizo con un mensaje claro: la paz, la dignidad humana y la cooperación internacional deben ser los cimientos de una convivencia global. En este artículo repasamos quién fue Pablo VI, el contexto en que se dio ese discurso, sus contenidos principales con citas claves y su vigencia hoy.
¿Quién fue Pablo VI?
Giovanni Battista Montini nació el 26 de septiembre de 1897 en Concesio, Italia. Fue ordenado sacerdote en 1920 y se destacó en la diplomacia vaticana, sobre todo durante la Segunda Guerra Mundial. En 1963 fue elegido papa con el nombre de Pablo VI. Condujo los últimos años del Concilio Vaticano II y promovió la apertura de la Iglesia al mundo moderno, el diálogo con otras religiones y el compromiso con la paz y la justicia social.
Contexto histórico del discurso
En 1965, el mundo estaba atravesado por la Guerra Fría y la amenaza nuclear. La ONU cumplía 20 años y buscaba consolidarse como espacio central para la paz y el diálogo internacional. En paralelo, el Concilio Vaticano II encaraba su etapa final. En ese escenario, Pablo VI tomó la palabra en Nueva York con un mensaje universal, que trascendía las fronteras religiosas y políticas.
El Papa habló con humildad, destacando que su autoridad era espiritual: “Nuestra misión es llevar un mensaje para toda la humanidad… Hablamos no sólo en nuestro propio nombre sino en nombre de la gran familia católica, con desinterés, humildad y amor”.
Reconoció en la ONU un instrumento indispensable: “Esta Organización representa el camino obligado de la civilización moderna y de la paz en el mundo”.
Condenó con fuerza la violencia y las guerras: “Nunca más uno contra otro, nunca, nunca más”.
Defendió los derechos fundamentales: “La vida humana es sagrada; nadie puede atreverse a atacarla”.
Y definió a la paz como un trabajo continuo: “La paz no se construye solamente con la política, con el equilibrio de poder e intereses, sino con la mente, con las ideas, con las obras de paz”.
El discurso de Pablo VI marcó un hito histórico: fue la primera vez que un Papa se dirigía a toda la comunidad internacional en un foro político global. Su mensaje apeló a la conciencia moral de los líderes y de los pueblos, advirtiendo que la paz no puede ser sólo ausencia de guerra, sino fruto de la justicia, la solidaridad y la cooperación.
Aún hoy, sus palabras conservan una vigencia notable en un mundo atravesado por conflictos armados, desigualdad, crisis humanitarias y tensiones internacionales.
El llamado de Pablo VI a “nunca más la guerra” sigue siendo un desafío abierto. Su discurso en la ONU fue un faro que mostró que la paz requiere más que tratados o equilibrios de poder: necesita ética, justicia y compromiso colectivo. En tiempos donde la violencia y la polarización persisten, recordar aquel mensaje de 1965 es un ejercicio de memoria y también de esperanza.

